Panorama político. Derrotar a Milei, sin volver al pasado

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Compartimos este artículo de Sergio García, director de Periodismo de Izquierda, como adelanto del nuevo número, el 860, de la revista impresa Alternativa Socialista que ya podes adquirir en cualquiera de los locales del MST en el FITU.

La crisis de un gobierno coimero

Si algo le faltaba al entramado de problemas que el gobierno venía acumulando era la aparición de más de 20 audios de Diego Spagnuolo, por entonces director de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), explicando los mecanismos de la coima y un esquema de corrupción institucionalizada. Detallando los porcentajes recibidos, en particular por “el jefe” Karina Milei, la recaudadora libertaria en sus relaciones con droguerías y laboratorios. Ese solo hecho bastaría para que sean realmente investigados y juzgados, y para impulsar la lucha para que se vaya todo este gobierno de delincuentes. Septiembre estará cruzado por el desarrollo de esta crisis política y veremos hasta dónde avanza.

Como bien plantea una reciente declaración del MST en el Frente de Izquierda Unidad:.”denunciamos toda esta trama corrupta y exigimos una investigación profunda e independiente, conformando una comisión con personalidades intachables y sin ningún tipo de relación con el poder político de turno. Ante hechos de corrupción profundos y recurrentes, hace falta una especie de CONADEP de la corrupción, para que todo salga a la luz, que sean castigados y se vayan todos los responsables implicados. Frente a este nuevo caso de corrupción y por tantas otras cuestiones, convocamos a la más amplia movilización y unidad de los trabajadores, la juventud y los sectores populares para ganar las calles y poner fin a este régimen de hambre y entrega…El gobierno de Milei está sumido en la crisis más profunda desde su inicio. Es un gobierno débil y de perspectiva incierta, que solo se sostiene por el apoyo temporario de los grandes capitales y la complicidad de una oposición patronal que le brindó las leyes de ajuste. En este contexto arranca la campaña electoral con mucha incertidumbre. La salida pasa por luchar a fondo para derrotar todo su proyecto económico, político y social, y lograr que se vayan todos los ajustadores y coimeros. Impulsando más que nunca la movilización unitaria por todos nuestros reclamos y para derrotar de conjunto todo el plan económico y el proyecto de Milei. Una movilización masiva que también se plantee el castigo a todas y todos los corruptos y coimeros…Esta situación no se puede aguantar más. Tenemos que derrotar ahora con la movilización a este gobierno que no puede seguir adelante como si nada durante varios años más. La única salida democrática es terminar con este gobierno y abrir un proceso constituyente, donde el pueblo decida democráticamente sobre todos los grandes temas económicos y sociales y obtenga respuestas a sus necesidades urgentes. La salida que hace falta además es fortalecer una verdadera alternativa anticapitalista y socialista, que tenga un claro programa de fondo“.

La visibilización de este andamiaje de corrupción no es el único problema que el gobierno enfrenta. La economía viene desmejorando desde julio con aumentos del dólar, que durante ese mes estuvo generando tensiones e incertidumbres mientras Milei acusaba, en medio de una crisis sin retorno, a su vicepresidenta.

En la previa de las elecciones, la tranquilidad económica y política faltaron a la cita. Las dudas y temores sobre el plan económico van ganando terreno. El establishment se mueve, preocupado, entre el apoyo al gobierno y temores por lo que vendrá. El propio FMI no cambia su decisión de colaborar con el gobierno, en agosto aprobó una revisión y el envío de 2000 millones de dólares para sostener al oficialismo. A la vez, no puede tapar la realidad: la economía real está muy mal y lo
que vendrá es de oscuro pronóstico. Su propio informe dice: “Argentina deberá afrontar un rojo externo cercano a los USD 20.000 millones en 2026…La deuda es sostenible, pero con riesgos elevados”. Aún así el Fondo exige más cambios estructurales. La economía real navega entre una caída constante de la producción industrial, desbarranque del consumo, inflación hacia arriba y miles de pequeñas empresas quebradas.

En el terreno social y político, al gobierno no le va mejor que en su deteriorado aspecto económico. Más de un año y medio en el poder han sido un tiempo sobrado para que avance el deterioro de su credibilidad. ¿Significa que lo ha perdido todo? Para nada. Aún existen franjas importantes, asqueadas de décadas de fracasos previos, que todavía esperan mejoras. Esa será su base electoral de octubre. Pero ese apoyo social no viene en alza, sino en baja. Por primera vez diferentes encuestas dan cuenta del aumento del porcentaje de rechazo a la imagen presidencial.

Movimiento políticos y consecuencias de la crisis

Para medir ese retroceso político oficialista, ¿hay formas más certeras que una encuesta? Claro que sí. En política cada hecho es el reflejo de avances o retrocesos de diferentes sectores. Cuando a lo largo de todo el 2024 y los primeros meses de 2025, gran parte del arco político de la oposición burguesa le votaba a Milei sus proyectos en el Parlamento, daban cuenta de un estado de situación, que era acompañado por el silencio y quietud de una burocracia sindical descompuesta. Cuando ahora parte importante de esa misma oposición impulsa debates de otras leyes y arma un bloque político distanciado del gobierno, “Provincias Unidas”, está reflejando en la superestructura política, bien arriba, el deterioro evidente que perciben bien abajo. Semanas atrás, tras perder al hilo una serie de importantes votaciones, Guillermo Franco dijo “perdimos todo”. Esa realidad empeoró a finales de agosto con nuevas derrotas parlamentarias en temas como discapacidad, Garrahan y financiamiento universitario, entre otros.

Como sea, el surgimiento de nuevos espacios políticos que buscan ser una tercera opción, frente al pasado pejotista y el presente libertario, es el reflejo de la crisis general económica y social y de la necesidad burguesa de tener siempre algún plan alternativo, por si todo se derrumba a mediano plazo. Por esa razón, con diferentes listas y nombres, tanto en Provincia de Buenos Aires, en CABA y en el armado de un sector de los gobernadores, irrumpieron nuevas alianzas que en pocas palabras dicen: ni el pasado ni este presente. Sus integrantes son parte de los mismos que le vinieron votando todo a Milei, que ahora cambian porque ven problemas en el proyecto libertario con más debilidad en su relación con la población. Estos gobernadores ajustadores y referentes de la UCR, entre otros, están pensando en su propio futuro político, no en el país ni en la sociedad. ¿Cuánto espacio político tendrán para esa estrategia? Con más certeza lo sabremos después de los resultados de octubre, pero surge evidente que algo de agua en la pileta se vislumbra. Por eso tales movimientos se dan ahora.

Igualmente, aun con descontentos sociales evidentes, nuevos movimientos en el plano político y pérdida de potenciales aliados, en la esencia del proyecto de ultraderecha que gobierna no hay espacio para retroceder. Su propia lógica política lo impulsa hacia adelante, a la confrontación permanente, a golpear antes de ser golpeado. A generar en sus bases de apoyo irritación y odio hacia el resto y así a la vez tratar de demostrar que, pese a todo, están al mando de un rumbo. Eso explica los vetos a los aumentos jubilatorios y a las partidas para discapacidad. O la cadena nacional de Milei anunciando que habrá causas penales para quienes voten dentro del Parlamento contra las líneas económicas y fiscales del gobierno, en un nuevo salto antidemocrático y autoritario. O sus candidatos elegidos con impronta de ser represores, defensores de la dictadura y de abusadores y aliados del genocidio sionista en Gaza.

Parecen irracionales a punto de prenderse fuego, pero en realidad los libertarios son actores de un proyecto que si se frena, cae. Y antes de que suceda eso prefieren confrontar al máximo, lo cual hoy les sirve para subsistir y seguir adelante, aunque peligrosamente, en algún punto del camino, ese accionar provocador que harta a grandes franjas de la población, los puede llevar al mismo desenlace de caída que hoy busca evitar. Porque a las sociedades, con sus clases en pugna y sus contradicciones y tendencias, no se las puede ordenar detrás de fríos cálculos políticos, si lo que domina la situación es la crisis general, el descreimiento masivo y la imposibilidad de las grandes mayorías de llegar a fin de mes.

Un peronismo atado con alambres

No es un secreto para nadie que, si hoy tenemos que soportar esta pesadilla liberfacha, se debe en primer lugar a la decepción que millones sufrieron con los partidos tradicionales que han gobernado el país. En particular a la enorme frustración que generó el último gobierno peronista, con Alberto Fernández presidente, CFK vice y Massa superministro. Las cosas hay que decirlas con claridad: no existiría Milei como presidente sin ese desastre previo. Lo cual es lo mismo que decir que el peronismo en el poder ha sido el responsable de traernos a este proyecto ultraderechista. Nada menos.

Esos y otros fracasos explican por qué en la actualidad el PJ y sus principales referentes no han podido, ni querido tampoco, frenar a Milei y su proyecto. Dicen en boca de Kicillof ser un “escudo” contra el libertario, pero el ajuste sigue y las grandes convocatorias a paros y movilizaciones que debería impulsar la dirigencia sindical peronista no aparecen nunca. Como bien dice nuestra candidata a diputada Ana Paredes Landman “no sirven de oficialismo ni de oposición”. Por eso el descreimiento hacia el peronismo político y sindical avanza y sus referentes no aparecen realmente como una alternativa, ni pueden entusiasmar a grandes franjas de la población. Es un proceso político y social muy profundo, que va mucho más allá de un resultado electoral. Pueden incluso ganar alguna o algunas elecciones provinciales, por la crisis general y el debilitamiento del gobierno, sin que esto sea un sinónimo de fortaleza o recomposición verdadera.

Los hilos centrales que ataban la relación política y social de este histórico partido con la población trabajadora y popular, se han ido resquebrajando y son de muy difícil recostura en términos masivos. Obviamente, sigue siendo una fuerza activa, en el ejercicio de parte del poder y con un aparato nacional como sostén, lo cual le da relativas posibilidades electorales. Pero no hablamos esencialmente de esa parte de su realidad, sino de su relación cada vez menos genuina con amplios sectores de la clase obrera y la juventud.

La crisis a su interior es más que evidente, y vino generando enormes dificultades a la hora de acordar sus listas, pudiendo hacerlo en Buenos Aires primero y nacionalmente después, aunque siempre bajo la esencia de evidentes ataduras con alambres. Sin proyecto común y con bandas y feudos internos repartiéndose lugares y una cuota del poder partidario, hacia un dudoso futuro para el 2027.

Esta crisis y toda su profundidad es la que motorizó fuertes entredichos entre algunos dirigentes del PJ y Grabois, quien no inscribió a su fuerza Patria Grande como parte de la alianza “Fuerza Patria”, en medio de fuertes críticas y amenazas de ir por fuera en listas propias. Finalmente, una vez más, esas amenazas fueron solo eso, amenazas. Terminó aceptando una candidatura en 3° lugar en Buenos Aires y a Hagman como candidato de CABA. Pretende mostrar que ahora sí hay cambios, cuando en el fondo, no los habrá. Porque más allá de la ubicación de sus candidaturas, la esencia del PJ es siempre la misma. La de ser una fuerza central del régimen político burgués del país, con sus gobernadores e intendentes aplicando planes de ajuste y su burocracia sindical cómplice, haciendo de sostén para que nada cambie. Todo lo cual confirma que la necesidad de salir de Milei es urgente, y la necesidad de hacer verdaderamente algo nuevo también. Y eso no ocurrirá atando el futuro político al viejo aparato de un peronismo en crisis.

Emilio Monzó, Florencio Randazzo y Margarita Stolbizer de Provincias Unidas
Máximo Kirchner, Wado de Pedro, Sergio Massa y Juan Grabois

Tensas y variadas hipótesis electorales

En el corazón del poder financiero internacional y nacional no tienen dudas de la necesidad de darle apoyo a Milei. Pero sí de la capacidad y posibilidad de este gobierno de lograr los resultados y cambios estructurales que ese mismo poder capitalista-imperialista necesita. De ahí la falta evidente de inversiones, esas que siempre son prometidas, pero nunca llegan a la escala de magnitud que el gobierno necesita. De ahí también la incertidumbre que se refleja en los movimientos financieros y en la escalada del dólar, con una repercusión sobre los precios y el humor social, que más temprano que tarde se hará notar. La carrera contrarreloj del gobierno por llegar a las elecciones en un contexto controlado de las finanzas y la economía comienza a perturbarse y a ingresar en hipótesis dudosas. Su plan inicial de octubre tranquilo y controlado no se está materializando.

El mes de septiembre será una bisagra en este sentido, con los resultados electorales de la estratégica Provincia de Buenos Aires ahondando la crisis si hay derrota libertaria, o ayudando a una relativa y momentánea estabilidad, si lograra un triunfo. LLA se encuentra preocupada por la campaña bonaerense, con elecciones que no entusiasman y candidatos propios poco conocidos. Con un peronismo todavía arriba en las encuestas de la populosa 3° sección y pronósticos generales abiertos.

Pronto sabremos, tras esas luchas políticas, finalmente a qué octubre llegaremos. Y allí, la crisis actual que también se reflejará volverá a mostrar como una de sus expresiones un alto índice de abstención, que manifiesta un descontento general con el gobierno y con todos los viejos partidos. Ese no creer en nadie hoy se expresa en no ir a votar y mañana puede hacerlo en acciones de protesta. Hacia esas posibilidades nos dirigimos. Por lo pronto, con todo este contexto de crisis y decepción, es imposible saber exactamente qué resultados electorales se vienen. Puede ser que, con bajos niveles de participación, haya triunfos divididos en diferentes provincias, entre oficialismo y oposición. Lo que es seguro es que el mismo contexto es reflejo de la debilidad general de todos, incluso de quienes sean triunfadores. De ahí que lo que viene en el interregno 2025-2027 sea más crisis e inestabilidad. Veremos hasta qué punto.

Alejandro Bodart y Ana Paredes Landman

Posibilidades y desafíos del Frente de Izquierda

Una crisis y descreimiento general. Descontentos sociales crecientes. Fragmentación de proyectos burgueses. Procesos de lucha genuinos como el Garrahan, los jubilados, la ciencia y la docencia, entre otros, que también hacen parte de esta coyuntura con fuerte peso en la disputa electoral. Tenemos la tarea de no abandonar la calle, de seguir impulsando estos meses las luchas legítimas, la coordinación por abajo de cada proceso y cada reclamo obrero, popular y de la juventud. Sin perder la estrategia de luchar para terminar lo antes posible con todo el proyecto de Milei, su gobierno y régimen cada vez más autoritario y represivo.

En paralelo a estas tareas tenemos que dar a fondo la disputa electoral en todo el país. Que el Frente de Izquierda Unidad vaya unido nacionalmente es positivo, frente a las listas y candidaturas fragmentarias de todas las variantes del régimen capitalista y sus partidos. Tenemos que convocar a fortalecer a la única lista de unidad de la izquierda y a intentar conquistar nuevas bancas de diputados nacionales, provinciales allí donde se eligen y concejales en el caso del Gran Buenos Aires. Haciendo fuertes campañas, porque está planteado poder conseguirlo y porque es una necesidad que millones de trabajadores y jóvenes conozcan todas nuestras propuestas y que las mismas ganen cada vez más peso y apoyo social.

Sabiendo que votar al Frente de Izquierda sí es útil para enfrentar todos los ataques a derechos sociales y democráticos, porque no nos damos vuelta dentro del Parlamento y las legislaturas, ni transamos con el poder. Y también es útil para llevar adelante propuestas que ataquen a los poderosos, como el ponerles un fuerte impuesto permanente a los más ricos, nacionalizar la banca y el comercio exterior, terminar con las privatizadas y el extractivismo, y otras medidas de fondo que solo nosotros proponemos.

Desde el MST integramos las listas del FIT-U con dirigentes como Cele Fierro, Alejandro Bodart, Ana Paredes Landman, junto a candidatos del FIT-U como Myriam Bregman y Nicolás del Caño, entre otros, y junto a destacados referentes de nuestro partido a lo largo de todo el país. Levantamos en la campaña el programa común del frente y a la vez explicamos propuestas propias que aportamos y las difundimos ampliamente. Damos batalla en unidad, desde el Frente de Izquierda, contra todas las otras listas de partidos patronales.

Myriam Bregman y Cele Fierro

A la vez defendemos dentro del FIT-U un proyecto muy superior al que hoy tenemos. Porque seguimos creyendo que en la izquierda anticapitalista y socialista estamos para mucho más que para solo un frente electoral. Las elecciones pasarán y vendrán tiempos de mucha convulsión social y política, de mayor polarización y enfrentamientos. De mayores desafíos y situaciones complejas. También de grandes oportunidades para que la izquierda dé un gran salto.

Para eso hay que cambiar todo lo que haga falta cambiar. Hay que superar el electoralismo, el conservadurismo, la cerrazón sectaria. Hay que convocar a miles y miles de trabajadores y jóvenes, preparar enormes eventos democráticos como un Congreso o Conferencia Abierta del FIT-U. Hay que convocar a intelectuales, referentes sociales, organizaciones amigas que nos votan y que en algunos casos integran nuestras listas. Hay que dar pasos hacia poner en movimiento un gran partido común, con corrientes internas democráticamente organizadas, con un funcionamiento permanente y al servicio de disputar a fondo en toda la lucha política y social, y no solo cada dos años en las elecciones.

Proponerse menos que eso es no estar a la altura de los tiempos que vienen. Lamentablemente, hasta ahora, las demás fuerzas del Frente de Izquierda Unidad (PTS, PO e IS) no se plantean nada de esto, y así no solo no podremos enfrentar la perspectiva que se abre en el país, sino que tal vez se tensionen más las fricciones internas, por no abrir el debate a fondo y democráticamente, con propuestas para avanzar. Seguiremos peleando por estas propuestas e invitamos a todas y todos quienes las compartan a que se sumen y trabajemos en común por estos objetivos políticos y estratégicos. Porque avanzar en este rumbo es construir mejores condiciones para la disputa de fondo por un gobierno de las y los trabajadores y el socialismo.

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